Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción

Navalperal de Pinares (Ávila)

IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN


 

HISTORIA DE LA IGLESIA

 

La iglesia de Navalperal de Pinares está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, patrona de nuestro pueblo. Festividad que conmemoramos el día 15 de agosto, la Asunción de Nuestra Señora a los cielos.

Navalperal de Pinares en el siglo XI se originó como núcleo de población estable con la repoblación de la comarca por caballeros y nobles abulenses.

Por orden del Rey Alfonso VI la ciudad de Ávila fue conquistada en 1088, por el conde Raimundo de Borgoña. La región fue poblada con gentes procedentes de Asturias y León que llegaron con el caballero D. Fernán López Trillo y ocuparon las tierras ”navas”. Estableciéndose así en las tierras que actualmente ocupa el municipio. En el siglo XII estos primeros pobladores pudieron construir la primera iglesia de estilo románico rural, de la cual no se conserva nada.

"… La denominación de Navalperal de Pinares, proviene de la división que el rey Fernando III realizó en 1250 en la diócesis de Ávila. Como consecuencia de dicha división las tierras de Ávila quedarían divididas en 3 Arcedianatos (Olmedo, Arévalo y Ávila), 3 Archiprestazgos (Ramaga, Madrigal y Vega), 6 Cabildos (Vallables, Rialmar, Zapardieondal, Moraña, Pajares y Serrezuela), la Abadía de Burgondo y 2 tierras que fueron Tierra de Corneja y Tierra de Pinares ...” (Wikipedia, enciclopedia libre de internet).

Los primeros datos demográficos proceden del censo de población de finales del siglo XVI donde afirma: “… el lugar de Navalperal consta de una pila bautismal de 156 vecinos …” (Wikipedia).

En el siglo XVI, ante el crecimiento de la población se hizo necesaria una iglesia mayor, la cual contemplamos hoy. Según el orden que encontramos en otras iglesias, se empezaría a construir por la cabecera a principios del siglo XVI.

En este mismo siglo se pasa a depender del Marquesado de las Navas, esto queda reflejado en la cúpula principal del templo, la cual presenta como piedra caballera el escudo del marquesado.

Navalperal permanecería sometido social, política y económicamente al Marquesado hasta entrado el siglo XIX.

D. Pedro Grande Palomo, en su texto titulado, “Un Camino a Santiago pasa por nuestro pueblo desde hace más de 500 años” nos dice:

“… este camino de Villacastín a Toledo era una vía de comunicación usado por los viajeros que iban de Segovia a Toledo, o viceversa…

"... Sobre esta antiquísima vía de comunicación o camino, habla Fray Jose de Sigüenza en la obra escrita por él hacia el año 1602, titulada “La Fundación del Monasterio del Escorial”. En la biografía que hace Fray Antonio de Villacastín, nacido hacia el año 1512 en Villacastín (Segovia), religioso jerónimo y aparejador-arquitecto de las obras de construcción del Monasterio del Escorial, dice en la página 444 de la obra mencionada que Fray Antonio marchó de su pueblo natal a Toledo a los 16 o 17 años, es decir, hacia el año 1528, pasando por el Campo de Azálvaro que está allí cerca, se encontró con un arriero llegó aquella noche a Navalperal, encontrándose en el mesón con un lacayo de un caballero que iba a Toledo con unas cartas, díole de cenar aquella noche y en la mañana se partieron juntos …”

“… Un testimonio irrefutable, más antiguo que los anteriores, es la vieira que está labrada en el interior de la cúpula de la iglesia. En dicha cúpula aparece como piedra caballera el escudo del Marquesado de las Navas. Y en el otro punto donde se juntan los nervios de los arcos que soportan la cúpula, está la viera o concha símbolo identificativo del deseo de resaltar que por allí pasa el Camino de Santiago. La iglesia de nuestro pueblo data del siglo XV según figura en la página 422 del “Catálogo Monumental de Ávila”, formando parte del inventario de monumentos de la provincia que en 1901 hizo Manuel Gómez-Moreno y publicado el año 1983 por la Institución Gran Duque de Alba …”

“… No es casual que allí esté uno de los símbolos más señeros del Camino de Santiago. Es una prueba evidente de que por nuestro pueblo pasa el Camino de Santiago y por ello los constructores del templo quisieron dejar constancia hace casi 500 años atrás. Y esta vieira labrada en piedra no está en un lugar cualquiera sino en uno que quiere darle importancia y resaltar el hecho de que el Camino pasa por este lugar, ya que está en el cruce de nervios de los arcos más cercanos al altar mayor, para resaltar la cercanía de nuestra iglesia con Santiago Apóstol …”

La nave sin embargo no se concluiría hasta bien entrado el siglo XVII. Se conservaba una inscripción de 1695 que bien puede fechar el final de esta segunda construcción, coincidiendo con un dato histórico, que fue el fallecimiento del rey Carlos II, cambio de dinastía, llegada de la Casa de los Borbones con el rey Felipe V.

El Renacimiento en el siglo XVI es la puerta de entrada para que en los 100 años que transcurrieron entre 1600 y 1700 la sociedad pudiera cambiar el viejo molde que implantaba métodos rígidos. Al romper estos viejos moldes se permitió salir de la rigidez de las estructuras lineales e imprimir nuevas formas de movimiento especialmente en el campo de las artes, pintura, escultura y arquitectura. Se contempla nuestra iglesia de estilo Barroco, un estilo mucho más moderno, finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII.

Para tener un mayor conocimiento de la historia de nuestros templos es obligado realizar una mención muy especial a D. Andrés Méndez Herranz, (q.p.d), por su labor de estudio e investigación, el cual nos ha dejado reflejado en su libro titulado “Nava el Peral o Navalperal de Pinares, 1991", el Señor le agradecerá este trabajo, fruto de su esfuerzo y dedicación.

(Sincero agradecimiento de nuestro sacerdote D. José Antonio Calvo Gómez, a Dña. María Fragua Rincón, viuda de D. Andrés Méndez, por permitir publicar en esta página web las referencias a la historia de la iglesia.)

En el prólogo del libro de D. Andrés Méndez (q.p.d.), “Nava el Peral o Navalperal de Pinares, 1991” nos dice:

“… Soy consciente de que es tarea difícil, pero a pesar de ello voy a tratar de relatar sencillamente lo mejor que sepa, todos los detalles que con relación al nacimiento de mi pueblo, he conseguido no sin pocos esfuerzos y dando considerables molestias a otras personas, a las que deseo agradecer su colaboración por las informaciones recibidas…”

“… Habrá alguien que, al leer estas últimas líneas, pueda pensar que peco de sensiblero o ingenuo. Lo siento, sólo soy amante de mi pueblo al que le deseo lo mejor y al que deseo servir sin egoísmo particular alguno y, por esto, voy a tratar de descubrirle su posible origen, vida y costumbres, para satisfacción mía propia y la de aquellos que conmigo la compartan …”

“… Para mí, solamente deseo lo que dijo en uno de sus poemas el muy ilustre escritor y poeta D. José María Pemán, y que fue el siguiente:

 

No voy de la gloria en pos,
ni torpe ambición me afana,
y al nacer cada mañana,
tan solo le pido a Dios,
casa limpia en que albergar,
pan tierno para comer,
un libro para leer,
y un Cristo para rezar.
Y el que se agita y se afana,
nada encuentra que le llene,
y el que menos necesita,
tiene más que el que más tiene.

 

“… Refiere el padre Ariz en sus “Historias de la grandeza de la ciudad de Ávila” que, en tiempos del rey Alfonso VI en el mes de julio de 1090, llegase un pastor a la ciudad de Ávila comunicando todo desaforado que el moro Galfrón, con sus huestes, corría por toda la tierra pinariega, “tallándose sus ganados y apresando a sus pobladores”, y que en los pinares hacía grandes desaguisados”.
“… El conde Don Ramón de Borgoña, casado con Doña Urraca, la única hija legítima de Alfonso VI, en vista de la gravedad del caso, llamó a sus huestes con el propósito decidido de perseguir a Galfrón, mas, al conocer los propósitos los nobles Ximen Blázquez y Alfonso Álvarez, gobernadores de Ávila, el obispo Zurraquín y algunos más, suplicaron al conde desistiera de la empresa, “ca ellos non a la merced atañía la tal brega …”
“… El conde, atendiendo este ruego, concedió licencia para ir “a la guerra” a Fernán López y a Fortín Blázquez, quienes salieron al fin de Ávila mandando doscientos caballos castellanos y otros tantos franceses, siguiéndoles Juan Martínez del Abrojo con “setenta rocines o mulas cargados de viandas …”
“… Cuatro horas eran transcurridas desde que salieron de Ávila cuando los cristianos arriban a la primera Nava (Navalperal). Los habitantes de ésta se presentaron con variados alimentos, obsequiando a aquellos, comunicándoles que los moros, con su caudillo Galfrón Alhamar, se había llevado muchos cristianos presos, ganados y que, según sus noticias, el enemigo caminaba contra Talavera para atravesar el Tajo. El provisionador Martínez Abrojo llegó a la primera Nava ya anocheciendo, los moros estaban a poco más de tres leguas.”
“… Hízose el reparto de los mantenimientos y después de haber yantado y sosegado, pusieronse en marcha los cristianos guiados por Sancho de Estrada, Férnan López y Fortín Blázquez. Peribáñez de la Postilla empuñando el pendón. Remontibalt mandaba la compañía francesa, llevando Otón Germán la enseña del conde. Uniéronse a las fuerzas del conde D. Ramón los pobladores de las dos Navas”.
“… En la refriega, murieron once cristianos, y fueron ahorcados tres de éstos porque habían ayudado a los moros en sus correrías”.

“… El caballero Fernán López Trillo devolvió a los vecinos de las dos Navas el ganado que los defensores de la media luna les habían quitado. El referido encuentro tuvo lugar el veintidós de julio de 1090. Al día siguiente, regresaron los cristianos a la ciudad de Ávila”.

“… Como se deduce por la narración anterior, en el siglo XI, existían Las Navas, aunque no como un solo pueblo, sino dos: uno que, en la relación, se llama IA NAVA MAS PROXIMA a Ávila, fuera hoy Navalperal.

“… Las Navas, pues, existían como dos pueblos a finales del siglo XI según refiere el padre Ariz en sus grandezas de Ávila (año 1610)”.

“… esta afirmación es demostrable por un muy antiguo libro manuscrito y único en el que sus pastas son de piel curtida, y se encuentra en el Ayuntamiento de las Navas. Este libro nos dice D. Andrés Méndez es dificilísimo el poder leerlo debido a su antigüedad que, con el paso del tiempo, se ha deteriorado, además de que, por su forma de escritura y rasgos de la letra, debe ser castellano muy antiguo, lo que hace que se tenga que estar muy preparado para poder descifrar y deducir la mayoría de su contenido. No hay duda alguna que, el hoy Navalperal y las Navas en la antigüedad, han estado íntimamente unidas no sólo por razones concejiles, por lo que se debía pagar ciertos tributos cuyos recaudadores se encontraban en las Navas, sino por razones religiosas como lo demuestra en el siguiente relato”.

“… En las Navas y próximo al castillo de los Dávila, aún existen las ruinas de lo que fue el convento de San Pablo construido hacía 1546-1547. Este convento fue donado a los frailes de la Orden de Predicadores, según las actas de veintidós de agosto de 1547.

“… Tomó posesión el Padre Fray Alonso Rubio, prior del monasterio de San Pablo. Estas actas se hicieron en esta fecha estando presente D. Pedro Dávila, Marqués de las Navas y el Señor de la Casa de Villafranca. En los años 1545, el Papa Paulo III concedió, a estos dominicos el convento de San Pablo, las parroquias de Las Navas, Navalperal y Valdemaqueda. Este convento, así como la huerta, templo y edificios anejos se vendieron en pública subasta el año 1837. Con fecha doce de octubre de 1761, Navalperal y Valdemaqueda tenían un trámite expediente solicitando la independencia religiosa de las Navas”. (Desamortización de Mendizábal)

D. Andrés Méndez nos expone en su libro otra versión diferente que da el escritor D. Juan Martín Carromolino explicando los orígenes del pueblo.
Haciendo referencia a la Iglesia de Navalperal, nos dice:

“… no fue como actualmente la conocemos, sino que, según se puede apreciar en la forma de la construcción, piedra empleada en la misma y retallos que en la fachadas existe, claramente de muestras que ésta fue ampliada sobre otra ya existente.

"... Las dimensiones de la iglesia o ermita original, ateniéndose a los inicios antes dichos, bien pudieron ser las que a continuación se exponen: 16,60 metros de largo, 10,20 metros de ancho, y una altura aproximada de 4,50 a 5 metros. Su torre, y siempre ateniéndome a los retallos existentes, debió tener de 7 a 8 metros de altura. En su parte noreste e inmediatamente después de su pared, y prolongados 42,80 metros, existió un segundo cementerio que hubo en nuestro pueblo. Este cementerio no solamente ocupó el ancho de la Iglesia, sino que por su parte sur, sobresalía 17,40 metros siendo su superficie total muy aproximada de 1.029,72 metros cuadrados".

"... En este recinto sagrado, fueron enterrados nuestros antepasados hasta el año 1912, fecha en la que fueron trasladados parte de los restos al nuevo cementerio que hoy existe en el lugar denominado El Zaucejo, que fue donado por D. José Álvarez Cosme.
La magnitud de la ampliación fue muy considerable puesto que, en ella, no solamente hubieron de derribar casi en su totalidad la anteriormente existente, sino que se ampliaron 23,80 metros de lago, 3,00 metros de ancho, y se hizo una nueva torre con una altura muy superior a la antes existente, toda la fachada de la parte norte (la que dicho sea de paso tienen un desplome de 0,30 metros), y muy principalmente fue construida lo que a mi juicio tiene un valor muy superior que es su coro del altar mayor, en cuyo centro se encuentra grabado en la piedra el escudo de los Marqueses o Duques de Medinaceli, de las Navas del Marqués".

"... Estas obras de ampliación y modificación de nuestra iglesia fueron realizadas el año 1695 según consta escrito en la cuarta viga mirando desde la tribuna, en la que se puede leer la siguiente inscripción (H EDA ESTA OBRA EL AÑO 1695, SIENDO CURA FRAY IVAN CORONADO), actualmente desapareció con la nueva obra de construcción de la techumbre”. En el Museo Etnológico de Navalperal se encuentra un pequeño trozo de dicha viga.

“… Ya es sabido que por aquellas fechas, en las que fueron realizadas estas obras, eran dueños y señores de todos estos contornos los Marqueses de las Navas, a las que estábamos sometidos los pueblos de Navalperal, Las Navas y Valdemaqueda. Igualmente se tiene la certeza de que estos Duques o Marqueses eran profundamente religiosos. Por este motivo, es lógico suponer que, estando nuestro pueblo bajo los dominios de estos señores y dada su profunda religiosidad, hicieran la ampliación de la Iglesia, y por ello fuera grabado en la piedra del coro el escudo de la casa".

"... Por la fecha de antigüedad de esta obra, bien pudo ser realizada encontrándose el Marqués de las Navas D. Diego de Benavides y de la Cueva o Dña. Jerónima, hija de D. Pedro Dávila Enrique. En el número 422 del Catálogo Monumental de Ávila, figura la Iglesia Parroquial de Navalperal, diciendo: IGLESIA PARROQUIAL. - Nos dice D. Andrés Méndez- todo esto es lo que con relación a la historia de nuestra Iglesia he logrado conseguir, sin que de la anterior existente haya logrado información alguna".

De siempre habíamos oído en nuestro pueblo y así lo transcribe D. Andrés Méndez que “…. La jurisdicción se compró por nuestros antepasados en la cantidad de 123.000 reales de vellón. Esta compra fue hecha a la Duquesa de Medinaceli, la que se vio obligada a realizar la venta porque no era posible cobrar la renta a los Coritos (es decir, no eran buenos pagadores), y por lo cual los calificaba de insurrectos”. 

Pero esto no fue así, ya que según investigaciones recientes de D. Pedro Grande Palomo, que ha publicado en el libro de las fiestas patronales de 2014, “Breve Historia de la Sociedad de Pastos de Navalperal de Pinares”, se compra al Estado, no a la Duquesa de Medinaceli, "los terrenos de labor, pasto y fruto de los árboles del término de Navalperal y despoblado de Valbellido por importe total de 213.300 reales de vellón". La mencionada compra fue solicitada al Gobernador Civil de Ávila y finalmente aprobada por el Estado el 28 de marzo de 1856, elevándose a escritura pública de 30 de octubre de 1856. Todo ello en virtud de las disposiciones de la Ley de 1 de mayo de 1855 de desamortización decretada por las Cortes de Isabel II y promovida por el entonces Ministro de Hacienda Pascual Madoz. Ese precio total de 213.300 reales del término de nuestro pueblo fue el resultado de aplicar lo regulado en la ley de desamortización antes mencionada que establecía capitalizar al 5% la renta anual de 10.665 reales que los coritos ya venían pagando puntualmente desde hacía varios años, mucho antes de la desamortización, según lo acreditan las cartas de pago expedidas por la Contaduría de la Hacienda Pública de Ávila. El importe total se prorratea en pagos anuales de 21.330 reales durante 10 años, que nuestros antepasados pagaron también puntualmente entre el año 1856 y 1866. De todo ello hay escrituras notariales en el Archivo Histórico Provincial de Ávila".

Anteriormente en su libro D. Andrés Méndez hace mención de los linderos de los terrenos que le fueron donados por los Reyes Alfonso X y Sancho IV a don Mateo, Caballero de Ávila, los que fueron herederos por sus sucesivos descendientes. Igualmente, se menciona que las actas de esto son auténticas reales, y que se encuentran en los Archivos de Medinaceli. Pues, bien a estos linderos, por lo que se comprende cómo pudieron vender los Señores Marqueses o Duquesa de Medinaceli terrenos que no eran de su propiedad. Es posible y cabe pensar que si hicieron esta venta sería porque las adquirieron con posterioridad por diferentes motivos que se desconocen.

"... El primer catastro del que se tiene referencia, y que fue hecho en el año 1751 reinando Fernando VI, fue llevado a cabo por el Marqués de la Ensenada. D. Zedón de Somodovilla acometió el intento de sustituir la gran variedad de impuestos existes por una única contribución más racional. Lo cierto es que el primer documento de compra de que se tiene conocimiento, es el fechado a treinta de octubre de 1856, y dice que fue hecho por el Notario D. Eulogio Iparraguirre siendo otorgado por el representante del estado a favor de Francisco Solano y otros. Datos del Primer Catastro y del Diccionario Histórico Estadístico de España y de sus posesiones de ultramar en los que se habla de Navalperal. Este catastro dice que Navalperal era señorío del Marqués de la Navas, entre los gastos que debía soportar el Ayuntamiento, figuran 44 reales a la parroquia por funerales religiosos (entre ellos de Todos los Santos y San Pantaleón)."

"... Por motivos de la destrucción de los archivos municipales por incendio del Ayuntamiento en el año 1935, como asimismo de los archivos parroquiales en el año 1936, no se encuentran datos que indiquen aquellos principios de transformación".

DESCRIPCIÓN DE LA IGLESIA

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, se sitúa en un altozano, rodeada de pinos centenarios, solada en piedra labrada y cercada con una verja de hierro, a la que se accede por una escalinata a cuyos lados se encuentran dos cruces griegas de piedra y la imagen de la Virgen a la entrada del templo, sobre un pedestal de piedra nos da la bienvenida.

Consta de una sola planta o nave, con ábside semicircular, reforzado en su exterior con varios contrafuertes adosados al muro como elemento decorativo del mismo, realizada en piedra blanca de granito en mampostería, está recubierta por una armadura de madera de excelente ejecución y sobre ésta se ha colocado la pizarra, creando un bicromatismo sobrio y conjuntado.

Con una soberbia espadaña de mampostería, que acoge el cuerpo de campañas, orientada hacia el pueblo y culmina con la imagen del Corazón de Jesús, con los brazos abiertos acogiéndonos en su corazón, exenta de cualquier tipo de decoración, destacando el pórtico de entrada realizado también en piedra blanca, sobre pilastras y con techumbre de pizarra, igualando con el resto del templo.

Esta estructura en una larga nave con bóveda de crucería estrellada, la cual se asienta sobre dos pilares o columnas, en el centro de la misma se encuentra el escudo de los trece roeles y la figura de una vieira.

En el libro de D. Emilio Iglesias Yuste, “Apuntes para la Historia de Navalperal de Pinares”, nos dice:

“… En ella se dejan ver las huellas de los escudos de los trece roeles sólo una vez en el ábside de la Iglesia en una piedra clave”.
En las maderas con filigranas que adornaban la techumbre se puede leer la fecha de construcción (1695). Esta viga junto con el resto desaparecieron cuando se tiró la estructura del tejado y se puso nuevo.

D. Emilio Iglesias, nos indica la existencia de otro motivo decorativo y de carácter emblemático como es el siguiente, y nos dice: “… mi amigo Pedro Grande, se empeñó en buscar la relación del pueblo con el Camino de Santiago y la razón es que una concha de peregrino aparece en una de las piedras clave del edificio en la bóveda del altar”.

Dispone de cinco ventanas, cuatro se encuentran orientadas al sur con sus preciosas vidrieras y otra al norte con una vistosa verja.

El retablo del altar mayor está realizado en madera policromada y su basamento como su mesa están elaboradas en piedra, data del siglo XVIII, de estilo barroco, destaca por su tamaño, sus elementos decorativos recubriéndolo todo, y de carácter exclusivamente religioso, que procura aproximar la realidad del hecho religioso representado para mover la sensibilidad del creyente. Abundante uso del pan de oro, en aras de un mayor realismo con los colores en las vestiduras. La escultura barroca se apoya en la realidad para acercarnos a la religión, es un realismo instrumental al servicio de una fe religiosa.

Su estilo evoluciona desde formas aún tocadas de un cierto manierismo como destaca la imagen de la Inmaculada Concepción que remata el retablo, en una hornacina con forma de concha, rodeada de destellos para dar mayor grandiosidad y vistosidad a la misma.

El altar mayor se encuentra presidido por el Icono de nuestra patrona la Virgen de la Asunción, enmarcada en una hornacina con triple arco de medio punto y siendo portada por cuatro figuras de ángeles en actitud de alabanza, a ambos lados los dos místicos abulenses, Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz de madera policromada.

Las imágenes de San José y Santa Rita junto con dos pinturas, una de la Virgen del Carmen y la otra representando una escena de la infancia de Jesús, ambas se encuentran en sendas hornacinas, con amplio uso de estípites, molduras y columnas salomónicas.

Forma parte del eje horizontal el Sagrario, ésta parte ha sido restaurada recientemente.

En la parte inferior derecha del altar mayor descasan los restos mortales de D. Basilio Sánchez García, párroco de Navalperal desde 1925, fue el primero de los sacerdotes abulenses asesinado el día 24 de julio de 1936, en la puerta de su casa. En la lápida aparece la siguiente inscripción:

 

EL SIERVO DE DIOS


BASILIO SÁNCHEZ GARCÍA

Sacerdote Mártir

1.876-1.936


MÁRTIRES DOMINI DOMINUM

BENEDICTE IN AETERNUM

 

 

En ambas paredes de la nave contemplamos sendas hornacinas enmarcadas en piedra vista, las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y la Purísima Concepción.

Dos confesionarios empotrados en la pared, destacan por la originalidad en su ubicación, con sus respectivas puertas de madera.

En el baptisterio, la pila bautismal de una sola pieza en granito es de gran dimensión. Junto a esta hay que destacar una pintura mural con un bello colorido representando el bautismo de Jesús por San Juan Bautista.

La tribuna se encuentra a la entrada del templo y se accede por una escalera lateral, destaca su barandilla de madera de pino, mismo material con que han sido construidos los bancos.

Para su iluminación dispone de varias lámparas de hierro forjado, colgando del techo y otras sobre las paredes.

Resaltar los cuatro ventanales orientados al sur con sus coloridas y llamativas vidrieras, en ellas representando la imagen del Señor y la imagen del Espíritu Santo en forma de dos palomas junto a un cáliz. En la parte norte hay una ventana con una reja diseñada con figuras y en el centro se lee J. 1888. M.

Cuenta con dos portadas, la entrada principal está orientada al sur con un bello pórtico de piedra y pizarra del mismo material que el resto del templo y al oeste se halla la otra puerta ensamblada en la espadaña, la cual actualmente se encuentra clausurada, delante de esta fachada se halla un gran crucero de piedra.

Nuestra iglesia, con el paso de los siglos y a pesar de los avatares de la historia, se ha logrado conservar.


© Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción 2019