Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción

Navalperal de Pinares (Ávila)

CICLO LITÚRGICO: CULTOS Y SOLEMNIDADES


 
 
1 DE NOVIEMBRE DÍA DE TODOS LOS SANTOS

 


 

Gloria de Santos

Corrado Giaquinto, (1755-1756)

© Archivo fotográfico - Museo Nacional del Prado

 


Solemnidad de Todos los Santos, que están con Cristo en la gloria. En el gozo único de esta festividad, la Iglesia Santa, todavía peregrina en la tierra, celebra la memoria de aquellos cuya compañía alegra los cielos, recibiendo así el estímulo de su ejemplo, la dicha de su patrocinio y, un día, la corona del triunfo en al visión eterna de la divina Majestad (elog. del Martirologio Romano).

Hoy conmemoramos a todos los Santos. La Iglesia reconoce sus virtudes y méritos, alaba su entrega a Cristo y a la Iglesia y pide su intercesión y ayuda. Los santos son los vencedores que provienen de la gran tribulación y han cumplido las bienaventuranzas del Reino, anunciadas por Jesús.
 

«Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, es decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste, y que todos se unen en una sola Iglesia» (962).

 

«La solicitud fraterna de los santos ayuda mucho a nuestra debilidad» (Cf 956).


«Las bienventuranzas dibujan el rostro de Jesucristo y describen su caridad; expresan la vocación de los fieles asociados a la gloria de su Pasión y de su Resurrección; iluminan las acciones y las actitudes características de la vida cristiana; son promesas paradójicas que sostienen la esperanza en las tribulaciones; anuncian a los discípulos las bendiciones y las recompensas ya incoadas; quedan inauguradas en la vida de la Virgen María y de todos los santos» (1717).


El libro del Apocalipsis o de la «revelación de las cosas que han de suceder» nos muestra la muchedumbre innumerable de los Santos del Nuevo Testamento, que suceden al número simbólicamente limitado de los santos de la Antigua Alianza.


La carta del apóstol San Juan nos invita a sentir la tensión hacia la gloria a la que estamos llamados los cristianos pues llevamos oculta la misma santidad de Dios desde que nos hizo hijos suyos. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica

La comunión entre la Iglesia del cielo y la Iglesia de la tierra: 954-959. Los tres estados de la Iglesia.


La intercesión de los santos.
La comunión de los santos.
La comunión de los difuntos. ... en la única familia de Dios.


Alrededor de esta fiesta veneramos a los santos y oramos por los difuntos quienes caminamos en la tierra: es la comunión de todos los hijos de la Iglesia.


Las bienaventuranzas describen la vida de los santos, pues son el retrato de la vida de Jesús. Ser santo es seguir a Jesús cuya vida está reflejada en las bienaventuranzas. Todos estamos llamados a la santidad.

«Él es imagen de Dios invisible,
Primogénito de toda la creación,
porque en Él fueron creadas todas las cosas...
Él es también la Cabeza del Cuerpo, la Iglesia:
Él es el Principio,
el Primogénito de entre los muertos,
para que sea Él el primero en todo,
pues Dios tuvo a bien hacer residir en Él
toda la Plenitud, y reconciliar por Él y para El todas las cosas.(Col 1, 15-16a.18-20).


«El que está llamado a "enseñar a Cristo'' debe por tanto, ante todo, buscar esta "ganancia sublime que es el conocimiento de Cristo''; es necesario "aceptar perder todas las cosas ... para ganar a Cristo, y ser hallado en él'' y "conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos'' (Flp 3, 8-11)».

(Catecismo de la Iglesia Católica, 428).




EVANGELIO DE LA MISA
Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a

 

 En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: -«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo,»





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