Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción

Navalperal de Pinares (Ávila)

SALUDO DEL PÁRROCO


 

 

 

Queridos fieles de Navalperal:


¿Hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros? (Dt 4, 7)

Nos disponemos a celebrar nuestras fiestas del Santísimo Cristo de la Indulgencia que con tanta devoción celebramos cada 14 de septiembre.

La pregunta lanzada por Moisés al pueblo elegido: “¿Hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros?” es una pregunta que se nos lanza también hoy a todos nosotros. Los cristianos no sólo hemos experimentado, como el pueblo de la alianza, la cercanía de Dios, sino que nosotros, el nuevo pueblo de Dios, hemos experimentado al Dios con nosotros, uno como nosotros (cf. Flp 2, 7), Jesucristo.

Contemplando estos días al Santísimo Cristo de la Indulgencia os invito a experimentar la cercanía del Dios cristiano. El Dios que en Cristo por su encarnación “se ha unido, en cierto modo a cada hombre” (GS 22) y ha querido compartir todo con nosotros (Cf. Hb 4,15), también el misterio del sufrimiento y la muerte para que con su resurrección tengamos la gran Esperanza de la vida eterna.

En el inicio de mi ministerio pastoral como párroco vuestro me gustaría compartir con vosotros dos grandes sueños.

El primero es el sueño de que cada uno de los miembros de nuestra comunidad parroquial viva su fe desde el encuentro personal con Jesucristo. Como nos enseñaba el papa Benedicto XVI “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ellos, una orientación decisiva” (Deus Caritas 1).

Que cada uno de nosotros experimente esta cercanía del Dios personal cristiano: Jesucristo muerto y resucitado por mí. Que el encuentro con el misterio pascual de Jesús vivo, sea siempre nuestra fuente de renovación personal y comunitaria.

El segundo es el sueño de que cada uno de nosotros, a través de los dones y carismas que Dios nos ha regalado, salgamos a anunciar a Jesucristo. Que la alegría que experimentamos en el encuentro con Jesús sea tan desbordante, que nos lleve a comunicárselo a otros. Una comunidad parroquial que no anuncia el evangelio, no hace discípulos y se renueva así con nuevos miembros, no es una comunidad parroquial sana y no está siendo fiel al sueño de Jesús para su Iglesia.

Queridos hermanos este es el gran sueño que nos pide la Iglesia ser “discípulos misioneros” (Francisco, Evangelii Gaudium): encontrarnos con Jesús, ser su amigo y anunciarlo a otros para que ellos también tengan ese encuentro vivo que les cambie la vida. Pero mucho más importantes, este es el gran sueño de Jesús que nos manda como tarea: “Haced esto en memoria mía” (Lc 22, 19) e “Id y haced discípulos” (Mt 28, 19).

Encontrarnos personalmente y comunitariamente con Jesucristo en su misterio pascual y anunciarlo a otros para hacer nuevos discípulos misioneros, este gran sueño lo ponemos en manos del Espíritu Santo para que juntos en comunión lo hagamos en nuestra parroquia. Él nos guía en estos tiempos de nueva evangelización ¡Ven Espíritu Santo y renueva la faz de la tierra!


Nicolás Ruiz Humanes
Párroco de Navalperal de Pinares





 


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