PEREGRINACIÓN TERESIANA (octubre 2026)
9ª Edición de La Andariega - 2026

Peregrinos junto a la fachada del Monasterio de la Encarnación
Fotografía de José María Elvira Verdugo
La Andariega, peregrinación teresiana que se desarrolla entre Navalperal
de Pinares y Ávila, se consolida en su novena edición como un hito anual
muy esperado para muchos coritos.
Caminar el sábado 3 de octubre de 2026 junto a Santa Teresa de Jesús
hasta Ávila, en el Año Jubilar de San Juan de la Cruz, representa
experimentar el camino de perfección y quizá rememorar el que, en algún
momento de la vida de ambos santos, pasaría por Navalperal en uno de sus
muchos viajes.
En el altar mayor de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de
Navalperal se encuentran actualmente ambos Doctores de la Iglesia, y de
forma preferente, custodiando a ambos lados, a Nuestra Señora de la
Asunción.
La Andariega tiene en la Ermita del Santísimo Cristo de la Indulgencia
de Navalperal de Pinares el punto de concentración y partida para todos
los peregrinos. Por ello, deseamos poner en valor este lugar y recordar
cómo se ha llegado a la ubicación y situación actual.
En toda la historia conocida de Navalperal, el Santísimo Cristo de la
Indulgencia ha sido venerado y considerado su patrón. Una cofradía con
solvencia económica garantizaba que las celebraciones se desarrollaran
con el debido lucimiento.
En Navalperal, la anterior imagen del Santísimo Cristo de la Indulgencia
se veneraba en un altar específico para él; se encontraba en la parte
izquierda, según lo vemos los fieles, del altar principal de la Asunción
de la Virgen. Se trataría de una imagen de dimensiones menores a las de
la actual y de la que tenemos pocos datos.
En los comienzos de la contienda civil de 1936, toda la Iglesia de
Nuestra Señora de la Asunción fue saqueada y profanada y, por ende, la
imagen del Cristo, con gran saña, fue destruida bajo las ruedas del
tren.
Pasada la Guerra Civil, los cofrades deciden retomar y reponer para su
culto una nueva talla de nuestro Cristo de la Indulgencia. Fue
encargada, por suscripción popular, a don Jerónimo Pozurama, artista que
tenía el taller en la calle Mira el Río Baja 22, de Madrid, siendo
bendecida en Navalperal el domingo 15 de junio de 1941.
Esta vez, también para dar más realce y culto, se acuerda por parte del
clero y personas de Navalperal construir una ermita bajo su advocación.
Bajo la dirección de los arquitectos y principales colaboradores,
señores de Arenillas Álvarez, y con la colaboración del pueblo en
general, se consigue bendecir esta capilla el domingo 18 de noviembre de
1945.
En el centro del altar se erige nuestro Cristo de la Indulgencia, que
descansa sobre madera de pino corito.

Peregrinos en la capilla del Cristo de Navalperal
Fotografía de José María Elvira Verdugo
La imagen está inspirada probablemente en el Santo Cristo de la Agonía o
Cristo de Limpias, que se venera en la iglesia de San Pedro de Limpias
(Cantabria); también se ha identificado una talla muy similar del
artista en Melilla, que sigue la misma línea naturalista y expresiva del
imaginero Gregorio Fernández.
Recordemos una vez más lo que manifestó nuestro anterior párroco, D.
Florencio. Apostados junto a los muros del Convento de la Encarnación,
habla con gran pasión D. Florencio y nos dice que «nunca ha visto en su
vida una mirada tan especial como la mirada cautivadora, única e
indulgente que desprende nuestro Cristo».
Conviene recordar que la Exaltación de la Santa Cruz se celebra el 14 de
septiembre para conmemorar la recuperación y veneración de la cruz en la
que, según la tradición cristiana, murió Jesucristo.
La fecha está relacionada con dos acontecimientos:
En el siglo IV, santa Elena, madre del emperador Constantino, habría
encontrado en Jerusalén la cruz de Cristo. Se construyó allí la Basílica
del Santo Sepulcro, que fue dedicada el 14 de septiembre del año 335.
En el siglo VII, el emperador bizantino Heraclio recuperó la cruz, que
había sido llevada a Persia durante una guerra, y la restituyó
solemnemente a Jerusalén.
Por eso, el 14 de septiembre no es tanto una celebración de la cruz como
objeto, sino de su significado para los cristianos: la cruz como símbolo
de la muerte y resurrección de Jesús y de la salvación.
Para nuestra andariega Santa Teresa de Jesús, también la cruz no
representa un sufrimiento estéril o la resignación pasiva, sino el
centro vivo del amor redentor, la vía de unión mística con Cristo y la
cima de la vida de oración.
Una vez puesto en valor el punto de partida de la Andariega, volvamos a
nuestro caminar.
Iniciamos el camino tras la bendición por parte del Padre Arturo a todos
los peregrinos, deseándonos un buen caminar acompañados por el espíritu
de Santa Teresa. Al salir de la capilla, la canción «Sencillamente», del
grupo Hakuna, nos despide.
Los peregrinos toman fuerza con un buen desayuno de chocolate, café y
churros, proporcionado por el Ayuntamiento de Navalperal de Pinares y
que, por temor a la lluvia, se sirvió en el local que ocupaba la Peña
del 18 y no en la explanada de la capilla, como era habitual.
El camino comienza en Navalperal. Nos trasladamos en dos autobuses hasta
las inmediaciones del alto de Valdelavía. Posteriormente, caminamos
junto a los aerogeneradores de energía y, tomando como referencia el
marcado con el número 14, iniciamos un descenso pronunciado por tierra
escarpada hasta la planicie, ya enfilando el camino hasta el pueblo de
Urraca Miguel.
La iglesia parroquial, bajo la advocación de San Miguel Arcángel, punto
de encuentro, como es tradicional en la Andariega, nos aguarda. Allí,
unas breves palabras del Padre Arturo y una fantástica recreación
teatral nos muestran un cruce epistolar entre Santa Teresa de Jesús y
San Juan de la Cruz.

Recreación teatral en la iglesia de San Miguel Arcángel
Fotografía de José María Elvira
Los vecinos de Urraca Miguel, como siempre tan hospitalarios, a la
salida de la iglesia proporcionan a todos los peregrinos fruta para
reponer fuerzas. Un reconocimiento y agradecimiento expreso hacia ese
pueblo con la Andariega.

Peregrinos reponiendo fuerzas en Urraca Miguel
Fotografía de José María Elvira
Tras un titubeo en el comienzo del camino, proseguimos camino cierto hacia Bernuy Salinero. Los peregrinos entablan conversación y muestran amistad. Y, a medio camino, una vez pasado el río de Mediana, comienza el cielo a cerrarse, se encapota y un gran chubasco nos condiciona el resto de la andadura hasta Bernuy Salinero. A pesar de la inclemencia, los peregrinos continuamos con fuerza.

Momento del recorrido del camino
Fotografía de José María Elvira
En la obra de Santa Teresa de Jesús, la lluvia y el agua ocupan un lugar
central como símbolos de la gracia divina, la gracia de Dios que empapa
el alma.
El agua fertiliza, edifica y disuelve. Bien podría quedar en el argot de
la Andariega, al aludir al camino hasta Bernuy, como «el camino del
agua».
Al llegar a Bernuy Salinero nos encontramos un pueblo vacío. Añoramos la
gaita y el tamboril. No obstante, reconfortamos fuerzas refugiados
dentro de un espacio que nos ofrecieron los vecinos. Como siempre allí
tomamos el bocadillo y Raquel nos deleita con torreznos y tortilla.
La Andariega prosigue hacia Ávila su andadura por el camino de siempre,
con menos peregrinos debido a las condiciones meteorológicas y al estado
en el que habíamos quedado el resto por la lluvia.

Caminando bajo la fuerte lluvia
Fotografía de José María Elvira
Ya en la iglesia del monasterio de la Encarnación, como siempre, las
hermanas carmelitas, en su canto sublime, nos trasladan y nos dejan
alinearnos en su relación directa con lo divino.
La 9.ª edición de 2026 de la Andariega puede ser recordada como la del
agua; como dijo el Padre Arturo en la homilía:
«Esta 9.ª edición se ha vuelto especial. Durante el aguacero hemos
caminado por el lugar más despoblado, más escarpado, más desprotegido.
Nos ha llovido como nunca, nos hemos mojado como nunca, hemos pasado
frío como nunca, hemos anhelado un espacio para refugiarnos como nunca.
Pero hay que hacer una reflexión: después de ello no ha cambiado nada.
Nos hemos sentido protegidos con la fe que hemos vivido. La lluvia la
hemos superado; incluso emerge aún más la colaboración, el compañerismo.
Entre todos superamos la experiencia».
Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda,
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Solo Dios basta.
(Santa Teresa de Jesús)
Realizado por José María Elvira Verdugo. Año 2026
Os dejamos las siguientes reflexiones que se entregaron durante el
camino a los peregrinos:
¡Peregrino! Estos 10 textos de Santa Teresa te acompañaran en el camino
que hoy vas a compartir. Puedes leerlos despacio en momentos de silencio
y meditarlos sabiendo que Dios siempre tiene algo que decirte al
corazón. ¡Es tiempo de caminar!
Oración del peregrino teresiano
Señor Jesús, compañero de nuestro camino, enséñanos a caminar con el
corazón abierto, a descubrirte en cada persona y a reconocerte en cada
acontecimiento.
Que, como Santa Teresa, aprendamos a confiar en Ti, a perseverar en las
dificultades y a vivir cada día en tu presencia.
Que no nos preocupemos solamente por llegar a nuestro destino, sino que
sepamos descubrirte en cada paso del camino.
Haz que esta peregrinación transforme nuestro corazón y nos ayude a
vivir más unidos a Ti.
Amén.
1. Caminar con determinación (Camino de Perfección, 21, 2)
«Determiné hacer eso poquito que era en mí».
Reflexión: La peregrinación comienza con una decisión. No siempre
podemos hacer grandes cosas, pero sí podemos ofrecer a Dios nuestros
pequeños pasos, nuestros esfuerzos y nuestra disponibilidad. Lo
importante es caminar con el corazón decidido a seguir al Señor.
Para meditar: ¿Qué decisión necesito tomar hoy para acercarme más a
Dios?
2. La oración, trato de amistad (Libro de la Vida, 8, 5)
«No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad,
estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama».
Reflexión: Peregrinar es caminar con alguien. Para Teresa, la oración no
consiste solamente en hablar a Dios, sino en estar con Él. Durante el
camino podemos descubrir que Jesús es nuestro compañero, que nos escucha
y que nos ama.
Para meditar: ¿Busco momentos de silencio para estar a solas con Jesús?
3. No tener miedo (Poesía «Nada te turbe»)
«Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda».
Reflexión: En toda peregrinación hay cansancio, dificultades e
imprevistos. También en la vida hay momentos de incertidumbre. Teresa
nos invita a poner nuestra confianza en Dios, que permanece siempre
fiel, incluso cuando todo lo demás cambia.
Para meditar: ¿Qué preocupación necesito poner hoy en las manos de Dios?
4. La humildad: caminar en la verdad (Moradas VI, 10, 7)
«Una vez estaba yo considerando por qué razón era nuestro Señor tan
amigo de esta virtud de la humildad, y púsoseme delante [...] que es
porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad».
Reflexión: El peregrino aprende a reconocer sus límites, a aceptar la
ayuda de los demás y a descubrir que no lo puede todo. La humildad nos
permite presentarnos ante Dios tal como somos, sin máscaras.
Para meditar: ¿Soy capaz de reconocer mis limitaciones y dejarme ayudar?
5. El camino de la perfección (Camino de Perfección, 5, 3)
«Todo se nos va en decir: no somos ángeles, sino tenemos cuerpo».
Reflexión: La santidad no consiste en no tener debilidades. Teresa
conoce bien la fragilidad humana. El peregrino aprende a caminar con sus
limitaciones, sin desanimarse, confiando en la gracia de Dios.
Para meditar: ¿Acepto con paz mis debilidades o me desanimo ante ellas?
6. Mirar a Cristo (Libro de la Vida, 22, 6)
«No os pido ahora que penséis en Él, ni que saquéis muchos conceptos, ni
que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro
entendimiento; no os pido más de que le miréis».
Reflexión: El centro de toda peregrinación cristiana es Jesucristo. No
se trata solamente de visitar lugares santos, sino de encontrarnos con
una persona. Teresa nos invita a mirar a Jesús, contemplar su vida y
dejarnos mirar por Él.
Para meditar: ¿Qué significa para mí mirar a Jesús y dejarme mirar por
Él?
7. Amar en las cosas pequeñas (Fundaciones, 5, 2)
«El amor de Dios no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino
probado por obras».
Reflexión: Una peregrinación es una oportunidad para vivir la caridad de
manera concreta: ayudar al que está cansado, escuchar al que necesita
hablar, tener paciencia y compartir lo que tenemos. El amor a Dios se
hace visible en el amor al prójimo.
Para meditar: ¿Qué gesto concreto de amor puedo ofrecer hoy a mis
compañeros de camino?
8. Perseverar en el camino (Libro de la Vida, 11, 13)
«Importa mucho, y el todo, una grande y muy determinada determinación de
no parar hasta llegar a ella».
Reflexión: La vida espiritual es un camino que requiere perseverancia.
No basta con comenzar con entusiasmo. Habrá días de alegría y días de
sequedad, pero el peregrino aprende a continuar, sostenido por la
fidelidad de Dios.
Para meditar: ¿Qué dificultades me hacen abandonar con facilidad mis buenos propósitos?
9. Vivir para Dios (Poesía «Vuestra soy, para Vos nací»)
«Vuestra soy, para Vos nací: ¿qué mandáis hacer de mí?»
Reflexión: La peregrinación nos recuerda que nuestra vida tiene una
meta. No caminamos sin rumbo: hemos sido creados por Dios y estamos
llamados a vivir en amistad con Él. Teresa expresa su disponibilidad
para que Dios conduzca su vida.
Para meditar: ¿Estoy dispuesto a dejar que Dios oriente mis decisiones
10. La verdadera meta (Poesía «Alma, buscarte has en Mí»)
«Alma, buscarte has en Mí, y a Mí buscarme has en ti».
Reflexión: El peregrino busca a Dios, pero descubre que Dios ya lo
estaba buscando. La peregrinación es una oportunidad para reconocer su
presencia en nuestra historia, en los demás y en el silencio del
corazón.
Para meditar: ¿En qué momentos de mi vida he descubierto que Dios salía a mi encuentro?
© Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción 2026