Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción

Navalperal de Pinares (Ávila)

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   DESPEDIDA DE NUESTRO PÁRROCO DON ANTONIO JIMÉNEZ MARTÍN

(Agosto 2017)

 

 

En la Eucaristía del último domingo de julio, nuestro párroco don Antonio Jiménez Martín, nos anunciaba su despedía de nuestra parroquia. Tenía la misión encomendada por el Señor Obispo de continuar con su formación, concretamente en Roma.

Cuántas veces hemos leído el texto bíblico del (Génesis 12) “Sal de tu tierra y vete a la que yo te indicaré”, así le invita Dios a comenzar su éxodo.

La comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Navalperal de Pinares (Ávila), en la Eucaristía celebrada el  27 de agosto a las 17:30 horas, coincidiendo con la celebración del sacramento de la Confirmación de nuestros jóvenes, nos despedimos de nuestro sacerdote.

"Don Antonio, nos dice: Permitirme unas palabras de despedida. El Señor me pide que os abra mi corazón.

En dos palabras os expreso lo que Dios quiere que hoy os comunique, GRACIAS Y PERDÓN.

Gracias, es lo más verdadero que puede proferir una persona. Agradecer significa que todo es gracia recibida de Dios, primero por estos meses en los que os he podido servir como sacerdote.

Gracias por vuestra acogida, afecto, paciencia, cercanía y colaboración.

Me habéis enseñado a ser sacerdote. Uno se hace sacerdote para servir a los demás, para el servicio de la fe. Habéis sido el pueblo de Dios que he servido y por eso vosotros me habéis enseñado a ser sacerdote.

Y Perdón, es la palabra más humilde que puede proferir una persona. Implica reconocer que somos pecadores, somos débiles.

Quiero pedir perdón a Dios por no haber sido en ocasiones el sacerdote que Dios quiere que sea. Os pido perdón por no habernos dedicado más tiempo, debido a tener encomendadas otras tareas, pero en lo que he hecho por vosotros he puesto el corazón, que fuera para gloria de Dios y bien vuestro.

Nos invita a que acojamos al nuevo párroco, nos dice que nos quedamos en buenas manos, que le sigamos ayudando y que agradezcamos a Dios el nuevo sacerdote que es un don, no un derecho que viene de lo alto. Hay que ser agradecidos con Dios.

Agradece a don José María García Somoza haber presidido este sacramento y su deseo es que el Señor nos bendiga a todos, nos ayude a ser felices y fieles a la vocación que el Señor nos ha regalado".

Don Antonio, reflejaba su apasionada fe en el mensaje de Jesús y la extraordinaria precisión espiritual con que nos lo ha trasmitido. En estos momentos de crisis de valores, nos ha demostrado que la espiritualidad es lo que más importa en el ser humano.

Cuando celebraba la Santa Misa en el momento de la Consagración, con gran devoción, era admirable verle cuando elevaba las especies consagradas y las miraba con tal cariño, con una ternura tan grande y profunda que te emocionaba.

Hemos tenido la oportunidad de conocer a una persona que nos ha trasmitido, su alegría, su sencillez, su sonrisa, su humildad, su amor…

En nombre de toda la comunidad parroquial y en especial de los enfermos y mayores, que les hubiese gustado haber estado presentes en la Santa Misa, pero que no pudieron, su agradecimiento por su dedicación a ellos.

Hemos estado muy contentos con usted. Se reflejaba en su rostro la alegría y la ilusión con la que vino a nuestra parroquia, muchos los detalles que ha tenido, gestos entrañables para los niños, a los jóvenes les aconsejaba prudentemente, a las personas que acudían a su despacho con confianza, a los enfermos a los que siempre visitaba y tenía con ellos bonitos detalles. Nuestro más profundo agradecimiento por su labor pastoral. Nunca olvidaremos el maravilloso año de fe que nos ha regalado.

Señor, te damos gracias por nuestro sacerdote don Antonio Jiménez que durante este año ha estado con nosotros, para que nuestra comunidad parroquial, fuera una comunidad viva y comprometida. Una frase muy repetida por usted era: “lo más importante que Dios desea, es que seamos santos”, pues usted ha dado testimonio de esa santidad.

Expresamos nuestra gratitud al Señor Obispo, por este regalo que nos hizo en su momento, que fue este buen sacerdote, que nos envío a nuestra parroquia para trabajar pastoralmente en ella.

Por todo lo bueno y el bien que ha hecho en nuestra parroquia, en nuestra comunidad y en especial en cada una de nuestras familias, muchas gracias y perdón por el mal que hayamos cometido.

Su oración tiene mucha fuerza y valor y le pedimos que lo haga por nosotros, para que nos acerquemos más al Señor y aumente nuestra fe. Una expresión que nos enseñó nuestro anterior párroco don José Antonio Calvo era: “Unidos en la Oración”. Pues, nosotros necesitamos seguir estando unidos de esta manera. Le pediremos al Señor por usted, para que le bendiga por su hermosa labor, le ilumine en su formación y a la Santísima Virgen María le guarde y acompañe siempre.

Hizo suya la parroquia, nos hizo suyos a quienes estamos y estuvieron, y no cabe la menor duda, que las parroquias de la Cañada y Tornadizos de Ávila tienen el mismo sentir de agradecimiento que nosotros.

A partir de este momento abrimos nuestro corazón a quién viene a sustituirle, es lo justo, tenemos que tener en cuenta, que debemos ofrecer toda nuestra ayuda a partir de los próximos días a quien, seguro que con la misma alegría que vino usted, viene él a relevarle, todo en nombre de JESÚS, nuestro DIOS.

 

 

 

 

 

 


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