Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción

Navalperal de Pinares (Ávila)

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FIESTA DE LA FAMILIA

RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS MATRIMONIALES

(septiembre 2022)

 

En presencia de la imagen del Cristo, María Luisa y Antonio junto a don Nicolás

 

El pasado domingo día 11 de septiembre, tuvo lugar las renovaciones de las promesas matrimoniales de María Luisa y Antonio, miembros de nuestra comunidad parroquial veraniega de Navalperal de Pinares.

Reafirmaron su unidad matrimonial, María Luisa y Antonio, después de 50 años de matrimonio.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice: "El Matrimonio cristiano viene a ser por su parte signo eficaz, sacramento de la alianza de Cristo y de la Iglesia. Puesto que es signo y comunicación de la gracia, el matrimonio entre bautizados es un verdadero sacramento de la Nueva Alianza" (cf Concilio de Trento, DS 1800; CIC can. 1055 § 2).

San Pablo dice: "Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia [...]Gran misterio es éste, lo digo con respecto a Cristo y la Iglesia" (Ef 5,25.32).

"La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y de amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador. Por su naturaleza está ordenada al bien de los cónyuges así como a la generación y educación de los hijos. Entre bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo Señor a la dignidad de sacramento"(cf. GS 48,1; CIC can. 1055, §1). Catecismo de la Iglesia Católica

"El sacramento del Matrimonio significa la unión de Cristo con la Iglesia. Da a los esposos la gracia de amarse con el amor con que Cristo amó a su Iglesia; la gracia del sacramento perfecciona así el amor humano de los esposos, reafirma su unidad indisoluble y los santifica en el camino de la vida eterna" (cf. Concilio de Trento: DS 1799).


"El matrimonio se funda en el consentimiento de los contrayentes, es decir, en la voluntad de darse mutua y definitivamente con el fin de vivir una alianza de amor fiel y fecundo.
Dado que el matrimonio establece a los cónyuges en un estado público de vida en la Iglesia, la celebración del mismo se hace ordinariamente de modo público, en el marco de una celebración litúrgica, ante el sacerdote (o el testigo cualificado de la Iglesia), los testigos y la asamblea de los fieles.
La unidad, la indisolubilidad, y la apertura a la fecundidad son esenciales al matrimonio. La poligamia es incompatible con la unidad del matrimonio; el divorcio separa lo que Dios ha unido; el rechazo de la fecundidad priva la vida conyugal de su "don más excelente", el hijo (GS 50,1).
El hogar cristiano es el lugar en que los hijos reciben el primer anuncio de la fe. Por eso la casa familiar es llamada justamente "Iglesia doméstica", comunidad de gracia y de oración, escuela de virtudes humanas y de caridad cristiana".
Catecismo de la Iglesia Católica
 

 

 

 


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