Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción

Navalperal de Pinares (Ávila)

CICLO LITÚRGICO: PASCUA


 
 

 

Pentecostés
Maíno, Fray Juan Bautista
© Archivo fotográfico - Museo Nacional del Prado


 

DÍA DE PENTECOSTÉS

 

Día de Pentecostés, en el que se concluyen los sagrados cincuenta días de la Pascua y se conmemoran, junto con la efusión del Espíritu Santo sobre los discípulos en Jerusalén, los orígenes de la Iglesia y el inicio de la misión apostólica a todas las tribus, lenguas, pueblos y naciones (elog. del Martirologio Romano)

El Espíritu Santo fuerza viva de la Iglesia.

La solemnidad de Pentecostés corona los cincuenta días de la fiesta de la Pascua. Es la plenitud de la Pascua. Jesús había prometido a sus apóstoles el Espíritu Santo, y hoy cumple su promesa.

El Espíritu Santo estuvo presente en el comienzo de la vida pública de Jesús, y estuvo presente también en el inicio de la actividad misionera de la Iglesia.

El Espíritu se da en la Iglesia en multiplicidad de dones. Con los dones del Espíritu la Iglesia lucha contra el mal y se convierte en fuerza viva y liberadora.



 

SECUENCIA DE LA MISA

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.





EVANGELIO DE LA MISA
Lectura del santo Evangelio según San Juan 20, 19-23.

 

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. En esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.






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